Espejo de tres cuerpos

El triángulo amoroso es un clásico bastante conocido. En Espejos de tres cuerpos (Quimera, 2009), de Odette Alonso, el conflicto se realiza entre mujeres.

En el nudo afectivo, el complejo de los celos es deconstruido cuando el segundo en la discordia no es un hombre. No hay celos de patriarca pero sí una alteración del escenario varón-hembra que en México todavía se acostumbra en la novela cuando se habla de pasiones.

Desde El vampiro de la colonia Roma (1979) lo lésbico podría pensarse como réplica del mundo homosexual masculino. La novela de Alonso niega esa presunción cuando teje personajes distintivos y los echa a andar con su individual visión del mundo y relaciones.